Me encantaba escribir, hacía mis propios periódicos y revistas. Cuando llegó el momento de elegir carrera, estudié diseño gráfico — guiada por una profesora — aunque esa carrera nunca me gustó del todo. La ejercí como cuatro años hasta que empecé a buscar la forma de ir más allá.
Me interesaba por todos los temas. Ahí empezaron las transiciones: pasé a project manager, luego monté mi propia agencia, la cerré, volví al mundo laboral como gerente comercial y luego me convertí en gerente de otras agencias que yo misma fundé desde cero y otras que estaban en crisis y me especialicé en ello.
Al principio, cada vez que tenía que transicionar sí hubo drama, confusión, lágrimas, miedo de soltar cosas. Acompañada de coaches y mentores, me di cuenta de que mi zona de genialidad estaba en descubrir talentos y armar equipos de alto desempeño. Así fue como me convertí en headhunter y mentora de profesionales.
En los últimos tres años retomé el sueño de niña: la escritura. Ya tengo escrito mi primer libro, El Viaje del Talento, y estoy en proceso de escritura de mi segundo libro, una novela.
Hoy, después de tantas transiciones, ya no hay drama. Puedo reinventarme hacia donde yo quiera y cuando yo quiera. La clave está en conocer mi poder personal. Y eso es exactamente lo que acompaño a otros a encontrar.